Exportamos el 25% de la producción y en dos años llegaremos al 50%

Nuestra empresa a sido noticia en el Diario de Navarra, por nuestro crecimiento, nuestra lechuga de calidad…

La máxima frescura, el máximo tiempo posible. Esto es lo que ha conseguido Endinava, al cultivar sus lechugas con un sistema hidropónico, en el que se sustituye la tierra por piscinas de agua, y comercializarlas con raíz para que se mantengan frescas durante mucho más tiempo.

Esta empresa familiar de Sartaguda, que emplea a 20 trabajadores, se dedica desde 1977 a la producción y comercialización de endivia, alimento del que produce anualmente un millón de kilos, de los que el 25% se destina a exportación. Pero los hermanos Calvo no se quisieron estancarse en un solo producto y, hace tres años, tuvieron la idea de comercializar lechugas vivas para que llegaran al consumidor final tan frescas como si estuvieran recién recogidas del invernadero y lo han conseguido.

“Hay verduras como la lechuga que tienen la peculiaridad de que se deshidratan rápidamente. Nos dimos cuenta de que en ciertos tipos de lechuga hay una diferencia sustancial desde el punto de vista de la calidad y de que cada vez más el mercado está demandando lechugas “de las buenas” para comer. Esto va en detrimento variedades como la iceberg, que es la número 1 en ventas pero que no se consume por su sabor sino porque aguanta muchísimo tiempo sin estropearse”, describe Íñigo Calvo, gerente de Endinava.

Así que tras tres años de pruebas y trabajo han logrado ser una empresa pionera y obtener lechugas hidropónicas de larga duración, que se embolsan con raíz para mantener la humedad en la que se han cultivado y que se pueden meter en un contenedor y exportar fácilmente gracias a que se mantienen frescas en torno a tres semanas, dependiendo de la variedad y el tipo.

El siguiente reto les conduce hacia la producción de hierbas aromáticas frescas, pero ese capítulo todavía está por escribir ya que se encuentra en la fase 1 del proyecto, en plena investigación del proceso de producción.

Endinava participó recientemente en la feria internacional de la industria hortofrutícola la Pasarela Innovauna lechuga hidropónica tricolor, compuesto de tres variedades (Lollo rosa, Lollo bionda y Hoja de roble roja) que se cultivan y envasan juntas. ¿Qué balance hace de la feria y cómo ha recibido el público este nuevo producto?
El balance es un poco prematuro y estamos todavía recogiendo los frutos pero lo presentábamos allí por primera vez y ha tenido bastante buena aceptación. En estos momentos ya estamos comercializando vivas la lechuga Batavia y Hoja de roble en algunos centros comerciales y con la lechuga tricolor hemos empezado ahora. La gente se sorprende mucho cuando ve la raíz y le explicas que es una lechuga viva. Algunos nos preguntaban en la feria si había que meter las lechugas en un vaso con agua pero no es necesario ya que, tal y como se indica en las instrucciones del envase, lo recomendable es no sacarla de la bolsa porque ahí se mantiene con la misma humedad con la que se ha cultivado y es como aguanta de 2 a 3 semanas. En el momento en que se saca de la bolsa, le da el aire a la raíz y empieza la cuenta atrás.

¿Cómo surgió la idea de mezclar distintos tipos de lechuga en un mismo envase?
Nos dimos cuenta de que en los lineales de venta la gente utiliza las lechugas de colores para mezclarlas y dar color a las ensaladas. No para hacer una ensalada entera como plato principal con una lechuga roja, por ejemplo. Así que pensamos que si le damos al consumidor final una lechuga que tenga tres colores pues ya tiene la combinación perfecta para hacer la ensalada y no tiene que comprar varias lechugas para dar color. Es una gama intermedia entre la cuarta gama, en la que ya tienes todo mezclado en la bolsa, y la lechuga tradicional.

¿Se conservan de esta forma mejor los nutrientes que en una bolsa de ensalada?
Sí, los nutrientes se conservan más porque es una lechuga totalmente fresca. En cuanto al sabor y a la frescura son incomparables.

¿Qué valor añadido considera que tienen sus productos hidropónicos con respecto a los de la competencia?
El valor añadido que tiene es que al ser una lechuga viva te estás comiendo un producto muy, muy fresco. Además, gracias a la mayor limpieza e higiene del sistema de cultivo hidropónico, la lechuga está libre de parásitos (bacterias, hongos, insectos) que se encuentran en el suelo y casi todas las hojas son comestibles. En cuanto a precio es algo más caro pero tampoco difiere mucho de una lechuga embolsada, la diferencia son unos pocos céntimos.

¿Qué instalaciones tiene la empresa? ¿Cuántos empleados son?
Depende de la campaña pero somos entre 18 y 20 trabajadores. Tenemos ahora mismo, aproximadamente, una hectárea de invernaderos, en los que el envasado del producto se hace a pie de instalaciones y directamente a la bolsa. Para las endivias contamos con unos 4.000 metros cuadrados de naves.

¿Qué cifras alcanzan de producción anual?
De endivia producimos al año un millón de kilos y en los invernaderos podemos producir alredor de 800.000 lechugas.

¿Cómo distribuyen sus productos, trabajan con alguna empresa de distribución?
No, nos encargamos nosotros mismos. Actualmente trabajamos con varias cadenas de supermercados que se llevan prácticamente toda la producción de lechugas: Sabeco, El Árbol y ahora vamos a empezar con Consum. En lo que se refiere a endivias producimos para medio mundo. Hasta hace dos años el 100% de nuestra producción se vendía en el mercado nacional, cadenas y mercados centrales pero entonces empezamos a diversificar mercados, creamos un departamento de exportación hace un año y hoy exportamos ya el 25% de nuestra producción a Italia, Polonia, Alemania, Reino Unido… y cosas puntuales con Uruguay, Sudáfrica. Nuestra intención es que este porcentaje aumente y poder llegar a exportar el 50% de la producción en los próximos dos años. Uno de nuestros próximos objetivos es Dubai.

Por lo que se ve son muy emprendedores y están continuamente innovando. ¿Tienen un departamento de innovación o cómo surgen las ideas nuevas?
Sí, nos gusta complicarnos la vida. Las ideas se nos ocurren a nosotros poco a poco viendo cómo evoluciona el sector. Además de las endivias, antes cultivábamos flores tropicales, luego nos pasamos a las lechugas y ahora estamos probando con las hierbas aromáticas. Nuestra línea de negocio es hacer siempre cosas diferentes, cosas nuevas, porque entrar en guerras de precios o cantidades no es nuestro estilo.

¿Qué ventajas tienen por ser una empresa familiar?
Yo trabajo con mi hermano David y nos va todo muy bien. Cada uno tenemos nuestras misiones distintas y no hay ningún problema. Lo bueno de ser una empresa pequeña es que nos vendemos a nosotros mismos. Todas nuestras ventas están basadas en las relaciones personales, que es una manera de hacer

una venta muy diferente a como lo hacen las empresas multinacionales. Por eso para nosotros es tan importante acudir a las ferias porque es donde mostramos nuestros productos, nos ven futuros clientes, podemos hablar con ellos… Además, como somos productores y distribuidores, nos encargamos de toda la cadena desde el inicio, el embalaje y la comercialización, pues en el momento en el que surge cualquier problema lo atajamos rápido y no hay intermediarios por medio.

Por último, ¿cuáles son los nuevos retos a los que se enfrenta la empresa o en qué proyectos están trabajando?
Ahora estamos probando distintas hierbas aromáticas porque hay un mercado potencial y se pueden cultivar con el mismo sistema hidropónico que la lechuga y cosecharlas con la raíz. Este año hemos sacado también unos packs de endivias con una salsa especial, que también los presentamos en Fruit Attraction.